Acabo de ver Resident Evil (2026), la nueva película dirigida por Zach Cregger, y como fan de la saga y alguien que conoce bastante bien el universo y el lore de los videojuegos, debo admitir que salí del cine con sentimientos encontrados. La película me gustó, incluso puedo decir que como producción de terror funciona bastante bien, pero hay una frase que resume toda mi experiencia: esto no es Resident Evil.
Y ese es el gran problema.

Sinopsis
Como película de terror, suspenso y comedia negra, Resident Evil tiene suficientes elementos para entretener. Como adaptación de la franquicia de Capcom, se queda muy corta. La sensación que tuve durante buena parte del metraje fue la de estar viendo una película completamente distinta a la que simplemente le colocaron el nombre de Resident Evil encima para atraer a los fans de los videojuegos.
Eso no significa que sea mala. De hecho, creo que estamos ante una película bastante sólida dentro de su propio género.
Zach Cregger demuestra que sabe construir una experiencia de terror con identidad propia. La atmósfera funciona, la fotografía tiene momentos muy interesantes y los efectos prácticos y digitales consiguen entregar algunas secuencias bastante gráficas, grotescas y transgresoras. Hay escenas que realmente resultan desagradables de ver, y ahí la película encuentra una de sus mayores fortalezas.
También hay jumpscares que funcionan muy bien. No todos tienen el mismo impacto, pero algunos están construidos con buen timing y aprovechan el espacio, el sonido y la fotografía para conseguir el efecto buscado. El ritmo también es uno de los puntos fuertes. La película no tarda demasiado en entrar en materia y, una vez que comienza a escalar el conflicto, consigue mantenerte atrapado.
Y eso, para una película de terror, es importante. El problema aparece cuando empiezas a buscar a Resident Evil dentro de Resident Evil. Porque está ahí, pero apenas.
Hay algunos elementos que inmediatamente recuerdan a los videojuegos. El uso de armas, determinados espacios, los candados y mecanismos que recuerdan a los clásicos acertijos de la saga, algunas situaciones bastante jodidas y ciertas criaturas o recursos visuales consiguen transmitir por momentos esa sensación que uno espera encontrar en una adaptación de los juegos. Pero son momentos aislados.
La película no construye su identidad alrededor del universo de Capcom. Simplemente toma algunos elementos reconocibles y los incorpora dentro de una historia que podría haber funcionado con otro título. Y eso me duele decirlo como fan.
Porque Resident Evil tiene uno de los universos más ricos que se pueden encontrar en los videojuegos. No estamos hablando únicamente de zombis, armas y laboratorios. Existe una mitología enorme alrededor de Umbrella, los virus, las armas biológicas, las conspiraciones, los personajes, las organizaciones y los acontecimientos que han construido una historia durante décadas.
Aquí, en cambio, basta con mencionar a Umbrella Corporation y colocar algunos elementos reconocibles para que la película pueda venderse como Resident Evil. Y eso es muy poco.
La sensación es todavía más extraña porque la película tiene recursos suficientes para construir algo propio. Cregger demuestra que puede hacer terror. La producción tiene momentos visuales bastante potentes. Los efectos funcionan. Hay secuencias que son realmente brutales. Entonces uno se pregunta: ¿por qué utilizar Resident Evil si prácticamente no quieren contar una historia de Resident Evil?
Ahí es donde entra la inevitable comparación entre la película y los videojuegos.Una adaptación no tiene que copiar exactamente el material original. Eso lo entiendo perfectamente. El cine tiene su propio lenguaje y necesita realizar cambios para funcionar como película. El problema aparece cuando esos cambios eliminan precisamente aquello que hacía especial a la obra original.
Y eso es lo que siento que ocurre aquí. La película toma la marca, algunos conceptos y determinados elementos visuales, pero deja de lado gran parte de la riqueza narrativa del universo.
En cuanto al protagonista, sí creo que funciona bastante bien. El actor consigue cargar con buena parte del peso de la película y logra sostener las secuencias más intensas. Es un personaje que tiene presencia y que permite que la historia avance. El problema está en los secundarios.
Varios de ellos parecen diseñados más como alivio cómico que como personajes reales. Sus actuaciones terminan debilitando algunos momentos que deberían tener mayor peso dramático. Y esto se vuelve todavía más evidente porque la película mezcla constantemente terror, suspenso y comedia. La comedia no me molesta. De hecho, creo que es una parte importante de la identidad de la película.
El problema es que algunos personajes parecen existir únicamente para hacer un comentario gracioso después de una situación peligrosa. Eso provoca que determinados momentos pierdan tensión y hace que el tono sea bastante irregular. Porque sí: esta película se siente más como una comedia de terror que como un survival horror tradicional.
Y ahí tengo que reconocer algo: funciona. Tiene momentos divertidos, situaciones absurdas y una energía que hace que el recorrido sea entretenido. Nunca sentí que estuviera mirando el reloj. El ritmo consigue mantenerme dentro de la experiencia y hay varias secuencias que realmente disfruté. Pero nuevamente aparece la contradicción.
Como película, funciona. Como Resident Evil, no.
La trama también presenta problemas importantes. Uno de ellos es que la historia no llega a una resolución del todo satisfactoria. Se siente como si estuviéramos viendo el desarrollo de algo mucho más grande, pero cuando llega el momento de cerrar el conflicto, la película simplemente decide terminar. El final es una locura. Pero, curiosamente, creo que funciona.
Es uno de esos cierres que probablemente dividirán a los espectadores porque resulta bastante extraño y exagerado, pero dentro de la lógica que la película construyó durante todo su recorrido, consigue cerrar la experiencia de una manera coherente con su tono. Eso sí, tampoco me deja con la sensación de que exista una secuela inmediata en camino. Al menos por lo que presenta esta película, no parece estar construyendo una franquicia alrededor de sus personajes o de una continuidad directa.
Y quizás eso sea lo mejor. No necesita convertir esto en otra saga interminable. Ahora bien, como fan de Resident Evil, las comparaciones son inevitables.¿Es mejor que Resident Evil: Welcome to Raccoon City? Sí. Sin ninguna duda, esta película me parece mucho más sólida como experiencia cinematográfica. ¿Es mejor que la serie de Netflix? También.
Y aquí la diferencia es bastante grande. Esta película al menos entiende cómo construir una experiencia de terror entretenida y tiene una dirección con personalidad. La serie, en cambio, terminó convirtiéndose en algo que poco tenía que ver con lo que los seguidores esperaban de la franquicia.
¿Está al nivel de las películas de Paul W. S. Anderson? Tampoco. Pero hay que hacer una aclaración: la saga de Anderson juega en otra cancha. Aquellas películas abrazaron por completo el espectáculo, la acción, las criaturas, los escenarios gigantescos y una estética completamente exagerada. No intentaban ser una adaptación fiel de los videojuegos y construyeron su propia identidad dentro de ese universo.
Esta nueva película tampoco busca esa espectacularidad. Y quizás ahí está su mayor virtud como obra independiente. No necesita ser una superproducción gigantesca para funcionar. Lo que sí necesita es tener más Resident Evil.
Porque cuando aparecen esos pequeños detalles relacionados con los videojuegos, inmediatamente surge una sensación que la película debería haber explotado mucho más. Los candados, las armas, determinados espacios, la sensación de estar atrapado, los momentos de supervivencia y esa idea de avanzar mientras intentas descubrir qué demonios está pasando son precisamente los momentos donde sentí que estaba viendo el videojuego.
Esos momentos son los que yo quería ver durante toda la película. Y no aparecen lo suficiente. Por eso mi sensación final es bastante contradictoria. Salí del cine entretenido. Tuve buenos momentos. Me gustaron varias secuencias. La atmósfera funciona. La fotografía tiene personalidad. Los efectos especiales entregan escenas bastante brutales. El ritmo te atrapa. Zach Cregger demuestra que tiene una visión clara del terror y el protagonista consigue sostener la película.
Pero salí pensando exactamente lo mismo que durante buena parte de la función:
¿Por qué esto se llama Resident Evil?
Como película de terror, suspenso y comedia, la recomiendo. Creo que merece una oportunidad y que puede funcionar muy bien para alguien que simplemente quiera pasar un buen rato en el cine.
Pero si eres fan de los videojuegos y conoces el lore, probablemente tengas una experiencia mucho más complicada. Vas a reconocer algunos elementos, vas a emocionarte cuando aparezcan ciertas referencias y probablemente disfrutarás esas pequeñas conexiones con los juegos.Pero también vas a sentir que te están dando migajas de un universo que tiene muchísimo más que ofrecer.
Y eso es lo que más me duele. Otra vez tenemos una adaptación de Resident Evil que no termina de comprender el potencial de su propio material de origen. No es un desastre. Al contrario, es una película bastante buena dentro de lo que propone.
Pero Resident Evil no está aquí.
Está Umbrella.
Están algunas armas.
Están algunos conceptos.
Están ciertos recursos visuales.
Pero falta ese espíritu de supervivencia, exploración, misterio y horror biológico que convirtió a los videojuegos en una de las franquicias más importantes del género.
Así que sí, recomiendo verla.
Pero con una condición: no esperes una película de Resident Evil.
Es una película de terror con comedia, sangre, monstruos, buenos momentos y una dirección con personalidad que utiliza el nombre de Resident Evil como puerta de entrada.
Y para un fan que lleva años esperando una adaptación que realmente entienda el material original, otra vez queda esa sensación amarga de que pudo ser mucho más.