La trilogía de El Hobbit, dirigida por Peter Jackson, llegó con grandes expectativas tras el éxito de El Señor de los Anillos. Aunque fue recibida con opiniones mixtas, su rodaje fue igualmente una odisea digna de contar. Estas son cinco curiosidades que marcaron la producción de esta aventura en la Tierra Media.

1. Guillermo del Toro iba a ser el director original

Antes de que Peter Jackson retomara el mando, el cineasta mexicano Guillermo del Toro estuvo trabajando durante dos años en la preproducción de El Hobbit. Tenía una visión distinta para la historia, con un tono más oscuro y elementos visuales muy característicos de su estilo. Sin embargo, retrasos con los derechos legales lo obligaron a abandonar el proyecto.

2. Martin Freeman casi no fue Bilbo

El actor británico Martin Freeman, quien interpretó a Bilbo Bolsón, estuvo a punto de no participar debido a conflictos con su agenda en la serie Sherlock. Peter Jackson estaba tan convencido de que él era el indicado, que reorganizó el cronograma de filmación para que Freeman pudiera asumir el rol.

3. Ian McKellen se sintió solo en el set

Debido al uso intensivo de efectos visuales y pantallas verdes, muchas escenas con los enanos fueron grabadas por separado. Esto causó frustración en Ian McKellen (Gandalf), quien llegó a llorar en el set al sentirse desconectado del resto del elenco. La experiencia fue tan emocional que se convirtió en un tema recurrente en entrevistas posteriores.

4. El rodaje en 48 fps fue una apuesta arriesgada

El Hobbit fue filmado a 48 cuadros por segundo (fps), el doble de la velocidad tradicional. Aunque esto pretendía mejorar la nitidez y el realismo, muchos espectadores consideraron que el efecto hacía que la película se viera como una telenovela o videojuego, y dividió a la audiencia.

5. El regreso de Legolas no estaba en el libro

Orlando Bloom regresó como Legolas a pesar de que su personaje no aparece en el libro original de El Hobbit. Su inclusión fue una decisión creativa para conectar mejor con la trilogía anterior y atraer a los fans, aunque generó controversia entre los puristas de la obra de Tolkien.

Aunque El Hobbit no alcanzó el nivel de aclamación de El Señor de los Anillos, su rodaje estuvo lleno de decisiones arriesgadas, emociones intensas y momentos memorables. Estas curiosidades muestran el esfuerzo y las tensiones tras bastidores de una saga que, para bien o mal, dejó huella.